22 may. 2017

T2 Trainspotting: Cuando durante 20 años no se te ocurrió nada bueno qué contar.


 Trainspotting es una película que se ha ganado su lugar entre los clásicos de la cinematografía mundial. Gran parte de sus elementos se volvieron imágenes clave para definir la década de los 90. Nuevas generaciones la han ido descubriendo con el paso de los años, pero nadie podrá identificarse del mismo modo que aquellos que pudieron verla cuando se estrenó y que estaban en el mismo rango de edad que los personajes. Pensando en ellos, Danny Boyle planeó durante 20 años regresar a ese universo y mostrarnos qué fue de Renton y sus amigos. ¿Valió la pena esperar todo este tiempo o al final solo estamos ante otro caso de explotación de nostalgia? Empecemos con los spoilers.

 La distribuidora tuvo la brillante idea de realizar un estreno exageradamente limitado, con solo algunas salas proyectándola un par de veces al día. Es por eso que me tardé en verla. Cada spot de los publicados en Facebook me generaba mayor expectativa. El elenco aseguraba en las entrevistas que el guión era una joya. Los comentarios que me hacían mis amigos eran totalmente positivos. "La secuela que no sabías que necesitabas", era la constante. No había manera de que Danny Boyle pudiese fallar. Tuve la oportunidad de ver la primera entrega el mismo día, con la finalidad de poder apreciar las referencias. Grave error. Esto solo me provocó ver la diferencia abismal entre las películas.

 Vivimos una época en la cual las salas de cine están llenas de secuelas, soft reboots y remakes. Pocos apuestan por las cosas nuevas. Sin embargo, Trainspotting no viene del mismo mundo que Star Wars, Jurassic Park o Harry Potter. ¿Podría caer en lo mismo? Lo hace a su modo, "innovando", dándonos la versión indie de las Member Berries. Películas como Creed o The Force Awakens tomaron la ruta de darnos un remake de la primera película, sin arriesgar nada. ¿Qué hace T2? Los personajes nos platican la historia de la primera entrega y, por si esto no fuera suficiente, nos ponen las escenas de la película anterior. El 80% de la película se trata de estar recordando lo buena que fue la primera entrega. Es más como uno de esos especiales que arman cada que terminan un reality show. Con el elenco viendo clips y peleando de nuevo por lo que acaban de ver. Me resulta extremadamente hipócrita que las personas que tanto han criticado Jurassic World o Star Wars por explotar descaradamente la nostalgia estén ovacionando a Danny Boyle por hacer exactamente lo mismo.

 Tomemos como ejemplo Rocky Balboa, una película a la cual nadie le tenía ni una pizca de fe. Balboa inicia con Rocky dando un tour por los sitios emblemáticos de la saga. Platica con Paulie acerca de momentos clave y son complementados con escenas de las películas anteriores. Después de esto, la película arranca y vemos cómo el personaje enfrenta el mundo actual. En T2, tour dura 2 horas. Se enfocan totalmente en recordarte lo buena que fue Trainspotting y nada más. Casi todas las interacciones de los personajes son acerca de lo que vivieron, los ecos al soundtrack anterior son constantes. Lo que debería ser un guiño se convierte en Danny Boyle empujándote constantemente, gritándote: "¿Ya viste? ¡Usé las mismas locaciones! ¡Escucha, escucha, es Born Slippy! ¿Te acuerdas cuando roban la tienda? Mira, puse a un dobles de los actores vestidos como hace 20 años por si necesitas recordar." La película nunca llega a ese punto en el cual los personajes enfrentan el mundo actual. Para Boyle (y la audiencia) es suficiente con verlos usar los filtros de Snapchat y mencionar Facebook. Para ellos, eso es desarrollar a los personajes.

 ¿Qué es lo que nos venden como una supuesta historia? Menos de 5 minutos en los que los personajes nos muestran y explican qué han estado haciendo durante todos estos años, fragmentos que no se utilizaron de la primera novela y flashbacks de cuando eran niños. Todo esto hace que el ritmo sea completamente irregular. La primera película posee un ritmo impecable. En un momento estamos viendo a Renton correr por la calle y al siguiente ya están vendiendo la cocaína. Con T2 es inevitable empezar a ver el reloj a los 40 minutos de haber iniciado. Si bien es interesante saber esa anécdota en la que conocen al padre de Begbie, los flashbacks de los niños están a la par de aquellas escenas de Austin Powers 3, en donde Austin y Doctor Evil son compañeros de escuela. Algo que en verdad no era necesario agregar. Solo faltaba que viéramos al pequeño Begbie aventando un cartón de jugo, golpeando con él a una niña, a Sick Boy cortejando a niñas de preescolar y a Renton robándole dinero a su madre para comprar dulces.
 Una de las moditas absurdas de Hollywood son las referencias Meta. Si son bien aplicadas, le dan un buen extra a la película. El problema es que todos están enamorados con "ser Meta" después de haber visto Deadpool. Tuvimos ese pésimo momento en Logan, donde existen los comics de los X-Men. Nunca explican su razón de ser, no tienen, solo están ahí porque está de moda realizar dichas referencias. Todo el asunto de Spud escribiendo la historia de la primera película (usando el texto tal y como aparece en la novela original) es parte de esta modita. El momento exacto en el cual T2 me perdió fue cuando Begbie escucha aquella historia en la cual arrojó el tarro de cerveza. Begbie sonríe y repite, palabra por palabra, lo que dijo en aquel momento. No solo es totalmente incoherente que alguien como Spud recuerde todos los eventos con lujo de detalles, siendo alguien que lleva más de 20 años perdido en las drogas, también lo es que Begbie recuerde sus palabras y la anécdota como algo muy importante. En Trainspotting nos presentan esta escena como algo común en la vida del grupo, solo una locura más de Begbie. Pero no, aquí lo hacen como si supieran que este es el incidente con el que la audiencia conoció al personaje. Esto no es contar una historia, es fan service barato y vil.

 Entiendo que no es nada sencillo volver a interpretar a un personaje 20 años después, pero sin duda solo Ewen Brenmer y Robert Carlyle triunfan en esta misión. Ewan McGregor es quien más ha cambiado. Entiendo que Renton se volvió una persona "socialmente aceptable", pero en ningún momento lo veo en la pantalla. Lo que veo es la versión actual de Ewan, el actor de Hollywood, no el rostro del cine independiente de los 90. Jonny Lee Miller decidió que teñirse el cabello y actuar como maldito era igual a volver a ponerse los zapatos de Sick Boy. Quizá la apretada agenda de todos ellos no les permitió habitar por completo estos personajes.


 T2 Trainspotting es una carta de amor/reunión estilo reality show de la primera película. A pesar de tener un libro y 20 años para haber realizado un buen guión, Danny Boyle se dejó llevar por la moda actual y nos ofrece otro producto diseñado para explotar la nostalgia. Como dice Sick Boy en un momento de la película: "En verdad lo estoy intentando, pero no estoy sintiendo nada".

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