1 ene. 2012

Sherlock Holmes: A Game of Shadows. Una secuela justa.

  Empecemos el 2012 con el último estreno del 2011. La primera entrega de Sherlock Holmes me gustó tanto que semanas después compré todas las historias escritas por Sir Arthur Conan Doyle. Después de leerlas me di cuenta de 2 cosas: Que realmente Guy Ritchie respetó la fuente original más de lo que pensamos y que la primera entrega sufrió de la actitud mamona por parte de mucha gente, hablando como si realmente conocieran el universo de Holmes, cuando realmente solo tienen un poco de la información que forma parte de la cultura popular (información que ni siquiera es correcta). 
Hay quienes deseaban algo más serio y apegado a los libros y para ellos definitivamente se hizo la serie de la BBC, creada por Steven Moffat (y el cerebro actual detrás de Doctor Who). Sin embargo, creo que, siendo fan de la fuente original, ambas versiones valen mucho la pena, tomando la actitud de "cómo lo adaptaron" y "qué si logró trasladarse a la pantalla grande" en lugar de "¿Y la pipota?" (la cual nunca llegó a usar) o "Pero... ¿Por qué no dice "Elemental, mi querido Watson"?" (frase que nunca dice en los libros).

 Creo que la mayor fortaleza de A Game of Shadows reside en que es distinta a la primer cinta. Al inicio llega a sentirse algo floja, como si Ritchie -o Warner- quisieran explotar de golpe varios de los elementos que tanto gustaron en la primera parte, pero conforme avanza, va tomando forma, volviéndose algo totalmente distinto. Es probable que al estudio le haya dado miedo eso, dar un producto alejado al original, la secuencia inicial se hizo durante unos reshoots en septiembre, así que podría haber sido resultado de eso, de presión y miedo de Warner. Esto no significa que el resto de los elementos hayan sido perfectos, la cantidad de humor aumentó considerablemente y ahora todos los difraces que utiliza Holmes son con finalidades cómicas. En cuanto a los razonamientos de Holmes, ya son mucho más rápidos, durante la primera cinta nos fuimos acostumbrando y en esta ocasión vamos a la par con él. Posiblemente esto haya molestado a varios miembros de la audiencia, no poderle seguir la velocidad.

 Entre las cosas que definitivamente le debo reconocer a Guy Ritchie es que mantiene su palabra y demuestra que es fan de Sherlock Holmes desde su infancia, metiendo una buena cantidad de detalles que vienen de los libros, principalmente de The Final Problem (El Problema Final), donde Holmes tiene su enfrentamiento directo con Moriarty. El ambiente que posee esta historia en papel logra transmitirse a la pantalla grande, pasando por un filtro hollywodense, por llamarlo de algún modo. Dos secuencias transmiten esa tensión y la vibra "Holmes y Moriarty van a la par": El ataque en el tren y el escape en el bosque. Se da como un espectáculo visual mucho mayor a lo presentado en la historia de Conan Doyle, pero la vibra es exactamente esa. A eso se le suman los guiños y detalles provenientes de los libros. Holmes es un experto en los tipos de tabaco, identificándolos y resolviendo varios casos gracias a eso. El francotirador es parte esencial en la pelea contra Moriarty, el maniqui que aparece al inicio en la casa de Holmes junto a la ventana es para despistar al francotirador, quien en la historia original li vigila constantemente frente al 221-B de Baker Street. 

  Ahora, un elemento que era esencial para que la película fuera efectiva: James Moriarty. Los rumores empezaron de inmediato cuando se estrenó la primera parte. Muchos aseguraban que Brad Pitt sería en encargado para darle vida a Moriarty en esta versión. El papel terminó en manos de Jared Harris, a quien varios ubicamos por su participación en Fringe. ¿El resultado? Aquí es donde, para mi sorpresa, la versión de Ritchie logró superar a la de Moffat.
El personaje sale justo lo que tiene que salir, sin quedarse tanto tras bambalinas o aparecer más de lo debido. El personaje siempre se ha utilizado para referirse al némesis de alguien, justo como Lex Luthor o el Joker. Lo que poca gente sabe es que Moriarty realmente no aparece tanto en las historias de Conan Doyle como les han hecho creer. Aquí Ritchie logra utilizarlo de modo que mantiene su esencia y nos demuestra justo lo que es: Lo que hubiese ocurrido con Holmes de haberse convertido en criminal. Aquí se mantiene como una verdadera amenaza sin necesidad de caer en clichés, la escena de tortura con el gancho muestra su lado retorcido, mientras que en el encuentro final nos deja bien claro que es el rival ideal para Holmes. En El Problema Final, la pelea es al lado de las cascadas de Reichennach, culminando con ambos cayendo. Aquí la tensión que se va generando a la par del juego de ajedrez y la pelea se llega a visualizar (y de cierto modo nos dan gusto al dejarnos verla), pero Holmes ve que no queda más opción que sacrificarse, lanzándose hacia las mismas cascadas que en la historia original. Jared Harris es un excelente Moriarty. 
  El personaje nuevo que no brilló como debía es Mycoft Holmes. Stephen Fry es un excelente actor, pero simplemente no resultó interesante, en las historias de Doyle se sabe que Mycroft posee una inteligencia similar a la de Sherlock, pero es posible que no hayan explotado tanto esto para que la audiencia no sintiera junto con Moriarty que Sherlock no es tan especial, tan único. 

Sherlock Holmes: A Game of Shadows es una secuela bastante efectiva, con elementos que hicieron especial a la primera pero también con cosas nuevas por ofrecer. La serie de la BBC regresa el primero de enero, así que también hablaré acerca de ella tan pronto vea los nuevos episodios.

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