22 jun. 2015

Dragon Ball Z: La Resurrección de Freezer. El fondo del barril de Toriyama.

  Las series que marcaron nuestra infancia han tenido un resurgimiento desde la década pasada. Masami Kurumada fue convencido para continuar la historia de Saint Seiya. Todo pintaba bien, tuvimos el anime de la famosa Saga de Hades... pero eventualmente le ganó la hueva y terminamos con un trabajo bastante horrendo llamado Heaven Chapter: Overture. Para nuestra fortuna otros autores decidieron entrar al mundo de Saint Seiya y nos demostraron que lo que necesitaba era sangre nueva, dándonos joyas como The Lost Canvas. Toriyama hizo Dragon Ball hasta que ya no pudo más, haciéndolo a un lado y dejando que existiera Dragon Ball GT. Salvo unos episodios especiales, la remasterización de Dragon Ball Z, videojuegos y algunas apariciones en las animaciones de Shonen Jump, no había material realmente nuevo . Es por eso que el anuncio de La Batalla de los Dioses generó tanta emoción. Un producto diseñado para medir las aguas y ver si convendría invertir en nuevos productos de Dragon Ball. La película resultó entretenida pero realizada con el estilo clásico de Toriyama (mi reseña aquí), por lo cual muchos fans salieron decepcionados. ¿La Resurreción de Freezer logra recuperar la esencia de Dragon Ball Z y complacer a sus fans? Es hora de los spoilers.

 La primera cosa que pensé al terminar de ver La Resurrección de Freezer fue: "¿Qué carajos van a contar en la nueva serie? Claramente ya no tienen nada qué contar." Muchos estaban emocionados ya que la nueva película traería de regreso el que para muchos es el mejor villano de toda la serie. Su regreso además presentaría un nuevo nivel de poder llamado Golden Freezer. En los avances pudimos ver que Goku nos mostraría cómo luce un Super Saiyajin nivel Dios: Con cabello azul. No sé ustedes, pero con esto lo primero que me vino a la mente fue la incontable cantidad de fan art de aquella broma titulada Dragon Ball AF. Las "innovaciones" se sienten carentes de toda imaginación, son algo que se le ocurriría a un niño. Manteniendo lo que vimos en La Batalla de los Dioses, el 90% de los personajes solo están de adorno, siendo Gohan el caso más triste, el cual ya ni siquiera posee su alter ego de Great Saiyaman. Quien recibe un poco de justicia es Vegeta, el cual finalmente está al mismo nivel que Goku, pero arruinando las cosas de una manera similar a como ocurrió en La Saga de Cell

 Algo que he notado en las últimas 2 películas es que Goku se ha vuelto más arrogante, una característica que solo presentaba cuando se convertía en Super Saiyan 3. Aquí de nueva cuenta lo vemos muy confiado, nunca preocupado. Esto, junto con la ausencia total de desarrollo de los personajes, hace que Freezer nunca se presente como una amenaza. La falta de desarrollo de personajes e historia hacen de La Resurrección de Freezer un producto hueco. La película tarda media hora en presentarte a los héroes. Si ese tiempo fuese usado para crear tensión y mostrar el nivel que ahora posee Freezer, no tendría problema alguno, pero solo es utilizado para estirar la poca historia que tienen y poder vender esto como una película y no un especial de TV. 

 Las peleas nunca son emocionantes, en especial la de los Guerreros Z contra el Ejército de Freezer. Sabes que, al estar enfocados en Goku y Vegeta, esta pelea también tiene la única finalidad de hacer tiempo. Ninguno de los personajes va a morir y ninguno será pieza clave para vencer a Freeza. No existe riesgo alguno. ¿Esa ciudad que Freezer destruye al inicio para demostrar su poder? Ni siquiera se preocupan por ella, saben que con las esferas podrán regresarlos a la vida. Al no haber aprendido, vuelven a tener el terrible error que también está presente en La Batalla de los Dioses: combinar animación con CG. A momentos parecería que dejamos de ver una película y estamos jugando Dragon Ball Xenoverse.

Ese miedo que generaba Freezer durante su saga se ha perdido. Esto en parte es resultado de aquella tendencia presente durante todo Dragon Ball de perderle el respeto a los villanos ante la aparición de uno nuevo. La película necesitaba un momento impactante como la destrucción del planeta Vegeta o la muerte de Krilin en la serie. Por lo menos con la Batalla de los Dioses tuvimos consecuencias como la aparición del Nivel Dios y la llegada de Bills y Wiss. 
  Lo peor es que uno de los nuevos personajes es quien se encarga de hacer de La Resurrección de Freezer una película en la cual no pasa nada. Freezer destruye la Tierra, asesinando a sus habitantes, entre ellos personajes como Goten y Trunks. Bien, en este momento Freezer ha cumplido sus amenazas y realmente lo tomamos en serio. Lo que nadie se esperaba es que Wiss posee los poderes del Superman de Christopher Reeve, así que regresa en el tiempo para evitar la catástrofe, revivir a todos y para que Goku mate a Freezer. Un Deus Ex Machina (o Deus Ex Supermachina) vil y descarado. Sé que esto es Dragon Ball y no Attack on Titan (donde SI hay consecuencias), pero este recurso resulta bastante mediocre.
 
 ¿Tiene cosas positivas? Muy pocas. Me gustó que el ringtone de Krilin sea el primer opening de One Piece, esto es un buen homenaje a la obra de Eiichiro Oda, quien se encuentra en el otro extremo del problema al tener demasiado qué contar. Vegeta finalmente tiene más que hacer y se nos olvida un poco la castración que le hicieron en la película pasada. Por último, que durante la pelea pasen de estar en el suelo a estar justo por encima de las nubes me recordó mucho a los Super Butoden de Super Nintendo. Si esto fue hecho a manera de guiño, les quedó muy bien. 

 Dragon Ball Z: La Resurrección de Freezer es una película que no debería existir. Resultado del hambre por más aventuras de Goku y sus amigos, esta película opta por dar el fan service más barato que se ha visto en años. Siento que el único modo en el cual Dragon Ball Super pudiese ser una buena serie es dándole la responsabilidad a nuevos escritores capaces de salirse del molde y darnos material que se sienta fresco.