12 ago. 2014

Teenage Mutant Ninja Turtles o "Por qué tomar como base Amazing Spider-Man es una mala idea".


 Hollywood ha encontrado un excelente negocio en explotar la nostalgia. Michael Bay va en la cuarta entrega de Transformers y poco muestra de aquellos robots que acompañaron nuestra infancia. Ahora tenemos a las Tortugas Ninja, personajes con los que muchos de nosotros crecimos. Desde el inicio sabía que esta sería una pésima idea, pero era obligado hacer una reseña al respecto. Por los viejos tiempos. Quizá no vaya a extenderme mucho, pero iniciemos con los spoilers.

 La franquicia de Teenage Mutant Ninja Turtles no es nada ajena a los cambios. La serie animada con la que crecimos difiere mucho con el comic que lo inició todo. Estábamos ante la tendencia de hacer una versión apta para niños de personajes extremadamente violentos (como ocurrió con Robocop y Rambo). Con el paso de los años se presentaron otras versiones de los personajes, con sus respectivas modificaciones para atraer a la juventud. Cuando se filtró el primer borrador de la nueva película, el internet prendió sus antorchas para iniciar la cacería. "¿Cómo es que ahora van a ser extraterrestres? ¡Eso lo jode todo!", se leía en diferentes sitios. Michael Bay aseguró que se mantendría el origen intacto y que los fans no tenían por qué preocuparse. El problema aquí es que quisieron tomar como base The Amazing Spider-Man y esto en parte provocó que el producto final fuese una porquería. 


 Al iniciar, la película se siente como si ya llevase 40 minutos de haber iniciado. Utilizan el truco que le funcionó a Incredible Hulk de mostrar el origen durante los créditos iniciales, pero creen que con esto ya se ahorraron las presentaciones y el desarrollo de cada uno de los personajes. Si, la audiencia ya las conoce, pero nunca definen bien la personalidad de cada una de las tortugas. En su lugar (y de paso haciendo los créditos iniciales una pérdida de tiempo) prefieren darnos "la historia jamás contada", al más puro estilo de ASM, donde resulta que todos los personajes están relacionados entre sí, siendo el papá de April responsable de su creación. Carajo, hasta resulta que fue ella quien les generó el gusto por la pizza. Shredder no posee una rivalidad con Splinter y aquí se nos muestra como un malo unidimensional cuya única característica es usar una armadura. Eric Sacks es un intento de "villano el cual manipula entre las sombras", pero su falta de desarrollo lo hace intrascendente.  Hubiese sido más lógico que fuese Baxter Stockman.
 Por si no termina de notarse que se basaron en Amazing Spider-Man, al final de la cinta Shredder planea esparcir un químico desde la antena de un rascacielos en Nueva York. Las Tortugas pelean contra él, April llega con el mutagen, la antena se cae y vencen a Shredder.

 ¿Al menos tiene algo que justifique la nostalgia? Al inicio, cuando las tortugas saltan de la azotea, el ángulo de la cámara y sus movimientos son los mismos que veíamos al final del opening de la serie original. La camioneta que adquieren al final tiene el tema original como claxon y Ralph da una versión muy cutre de la famosa expresión Cowabunga. Mención especial el cameo de Keyboard Cat y la actuación de Johnny Knoxville.


 Teenage Mutant Ninja Turtles es un aborto visual digno de Michael Bay y, desafortunadamente, es ese tipo de porquerías que llenan las salas. Por algo ya vamos en la cuarta entrega de Transformers. Si quieren ver una cinta digna de las tortugas, vean el especial Turtles Forever.