



Como siempre ocurre con esta sección, rara vez estoy al pendiente de la "excelente" programación que nos ofrecen las televisoras. Mucha porquería pasa desapercibida, pero siempre llega algo que capta mi atención y logra que empiece a mentar madres. En esta ocasión toca el turno a un programa de Televisa llamado La Rosa de Guadalupe. Desde este momento aclaro: la siguiente entrega de Mentadas Visuales no atacará las creencias religiosas de nadie, particularmente a los devotos de la Virgen de Guadalupe (Aunque eso no quita que el programa sea mero negocio, similar a Alex Lora vistiendo playeras con la imagen de la Virgen para dar la idea de que "es parte del pueblo"), la crítica va enfocada a un episodio en particular.
Ya que mencionamos restaurantes, pasemos a otro de los pinches puntos de imbecilidad extrema que presenta el episodio. Ponen que Namiko Moon solamente come Pocky. Si, dicho producto es bastante popular entre los otakus y se consigue en las tiendas especializadas, pero nadie se la va a pasar tragando solamente eso. Absolutamente nadie. Repito, hubiese sido menos ofensivo que pusieran el cliché de que solamente come sushi y otros productos japoneses. De repente le llevan sushi y se emociona. Chingada madre, ¿qué no se supone que estaba en dieta de Pocky? En buen plan, páguenle a los escrotos guionistas sus entradas para una TNT o una Mole y verán a un Goku, una Azuka y una Sakura comiendo sushi, banderillas y pizza. No limitan su alimentación a putos palitos de pan o latitas de refresco con pedazos de fruta encabronadamente caras.
Ya es raro que vea la televisión, lo que llego a ver es descargado de internet. Ésta sección normalmente la uso para hablar acerca de verdaderos insultos en la programación actual y, a pesar de que hay muchos, son pocos los que me orillan a escribir. Aunque hay cosas que si me incitan a mentarles su madre (hace poco supe de la exitencia de una mamada llamada Los Escritorzuelos, un caso de mediocridad extrema), ésta ocasión el insulto viene por parte de los chinos. El 31 de marzo, la Administración de Radio, Cine y Televisión dijo que los programas televisivos con personajes que viajan en el tiempo "carecen de pensamientos positivos y significado". Otras de las quejas que se le agregan son "creación de mitos, tramas monstruosas y raras, uso de tácticas absurdas y promoción de feudalismo, superstición, fatalismo y reencarnación".
No hay peligro de que la gente cambie su manera de pensar o que la juventud "esté aprendiendo mal su historia por un programa de televisión". ¿Alguien piensa que fueron los blancos quienes inventaron el rock and roll por haber visto a Marty McFly tocar Johnny B. Goode? En absoluto, creo que la audiencia promedio, aunque no muy exigente, sabe diferenciar entre ficción y realidad.
Por el momento solo nos queda agradecer que no tenemos ese tipo de problemas con series como Fringe, así que podemos seguir viendo ese universo alterno donde John F. Kennedy no fue asesinado y donde el World Trade Center sigue de pie.
Empiezo a escribir ésta reseña y sigo sin creer lo mala que es This is Not a Movie. Citando de cierto modo a Mister Plinkett: "This is Not a Movie es lo peor que ha salido desde ¿Y Tú Cuánto Cuestas?". El acercamiento que he tenido con los proyectos de Olallo Rubio ha sido algo complicado. Lo que me ocurrió con YTCC fue de lo más jodido (lo relato en los comentarios del post del buen Yami, para leerlo, click aquí) y fue tal mi disgusto que dejé de bajar el podcast. De éste modo me quedé sin escuchar la tercera temporada. Fue hasta inicios del año pasado que, a falta de material qué escuchar en los trayectos al trabajo, decidí bajar la tercera temporada del podcast. En dicha temporada hay programas bastante buenos, además de que hace su aparición el Webmaster, uno de los personajes más memorables junto con El Profesor. Poco tiempo después apareció el anuncio de una cuarta temporada la cual, si bien podría ser la más floja de las cuatro, contiene varios programas que vale la pena escuchar.
Las diversas partes que integran al protagonista, Pete Nelson, nunca terminan de agarrar forma. El Pete del sombrero -con un look y actitud muy similares las de Budd en Kill Bill- empieza como el Yo que demuestra los verdaderos deseos, pero acaba siendo una mera excusa para intentar conseguir risas de la audiencia al exigir constantemente sexo y decir alguna groseria en español, porque "cómo es cagado escuchar a un gringo decir groserías en español". El Pete Hippie no aporta ni como parte de la mente de Pete ni como un personaje cómico, ya andando con clichés, ese Pete debería haberse encargado de pedir alcohol y drogas, pero el Pete del sombrero ya cubre ese aspecto. Es aquí donde Olallo se pone a la defensiva y empieza a "demostrarnos" que sí sabe cómo escribir un guión, explicando la estructura y metiéndo las piezas con calzador para asegurarnos que su desmadrito está bien elaborado. Aquí es como si en una obra de teatro de alumnos de secundaria tuvieramos a un actor el cual, al olvidar sus líneas y de paso actuar del carajo, repentinamente viera al público ante las rechiflas y les explicase que él sabe actuar, que todos son ignorantes y que no saben apreciar una buena improvisación. La película pasa a ser una mera justificación de su parte, es un "no se me ocurrió qué chingados escribir, pero en serio, yo sé cómo hacerlo".
En lo que respecta a Peter Coyote y el final de la película, la presencia del actor queda en calidad de cameo en vez de ser uno de los protagonistas. Su personaje de The Man intenta ser una fuerza que está constantemente presente en la cinta a través de los diálogos de Pete, la computadora que aparece recordándonos el tiempo restante para el fin del mundo y cuya revelación al final debería resultar como todo un plot twist, el climax de la historia, la parte en la que la audiencia debería sorprenderse. ¿Qué ocurre realmente? Olallo se proyecta a través de The Man (aunque en las entrevistas diga que no se identifica con sus personajes) y le reclama a su personaje por no poder escribir algo decente. Toda ésta secuencia me recordó a las ocasiones en las que en el podcast aparece su otro Yo y le tira mierda, ventilando sus defectos. Lo peor es que hasta en el podcast ese conflicto llega a tener un punto de resolución y en la película queda como una verdadera pendejada. Todo lo que ocurre con el personaje de Coyote recuerda a Stranger than Fiction o The Truman Show, solo que en ese punto ya solamente estás esperando que la proyección termine.
This is Not a Movie es una idea que nunca terminó de agarrar forma, un material donde se intenta ingresar a la complejidad de la mente humana pero que acabó en una película presuntuosa donde su creador trata de auto-afirmarse que realmente escribió algo bueno. Los fans from hell de Olallo van a estar a la defensiva justificándolo diciendo "pues el título te lo dice, Esto no es una película", pero si realmente esto es el resultado de 40 y tantos borradores, veo muy distante el día donde veámos una buena película escrita y dirigida por Olallo Rubio.
Desafortunadamente, la calidad del canal fue disminuyendo en sus últimos años de vida, hasta que, para nuestra jodida suerte, fue comprado por Sony Pictures... y a partir de ahí todo se fue al carajo. Animax sustituyó a Locomotion y, por un tiempo, estuvo bien. Se estenó FullMetal Alchemist, Prince of Tennis, Burst Angel, Fate/Stay Night, Bleach y Death Note además de clásicos como Evangelion y Samurai X. A esto le fueron agregando series live action como Blood Ties y Lost, que hasta cierto punto no llegaban a desentonar con el público al que iba dirigido el canal. Fue a partir del 2010 que todo se fue a la vil mierda. Actualmente ya no tengo mucho tiempo para ver la tv, pero en los momentos que he podido checaba la programación de Animax y me iba topando con más cosas gringas. Series como American Dreams y Maui Fever me sacaban de onda, así como las películas que empezaron a transmitir, pero fue cuando me topé que estaban transmitiendo cosas como Sesiones con Alejandro Franco y Fusiona2 que dije "No, momento, ¿qué chingada madre tienen que hacer estas cosas en un canal de animación? ¿Qué acaso Sony lo ha vuelto su canal para reciclar programas que ya no le funcionan en su señal principal?". Ahora todo lo han atascado con series gringas, reality shows de MTV caducos y programas musicales con bandas a las cuales ya se les terminaron sus 15 minutos de fama. Intentaban ser una versión jodidona de lo que actualmente es MTV... y vaya que eso es patético.
Por el momento solo nos queda seguir saciando nuestra hambre de anime en la red, mientras nos tomamos un momento y recordamos esos años de gloria en los que Locomotion cubría nuestras necesidades con anime, los cortos de El Santos, cortinillas llenas de detalles y sobre todo la padrotez detrás del chango de Isi Moni. Long Live Locomotion.
Este fin de semana se me ocurrió ver una película de la cual he leído comentarios bastante positivos, las fuentes posiblemente no eran de fiar pero el simple hecho de tener en la cinta a Zooey Deschanel era razón suficiente para darle una oportunidad. Tremendo error. Los comentarios que se pueden topar en la red son cosas como "Una comedia muy inteligente" o "Una cinta muy original" y aquí difiero por completo.
Entre propuestas para hacer a Bazooka Joe, ¿Dónde está Wally? y el View Master, Hollywood ha decidido irse por una de las marcas más populares y que han jodido a muchas generaciones durante 50 años otorgando el estereotipo de rubia estupida y superficial: Barbie. Hay que aceptar que actualmente los "modelos a seguir" en las figuras y series para niñas están mucho peor, recordemos el caso de las Bratz, muñecas que les enseñan a las niñas que ser superficiales, mamonas y superputas es el mejor camino a seguir y que esta marca tiene serie animada y película live-action. Lo más curioso con esto es que los padres de familia no han reclamado al respecto -o al menos no como deberían- pero se pusieron en un plan histérico cuando se presentó a una versión más madura de Dora la Exploradora.
Sin mucho tiempo, ni inspiración y/o noticias que se antojen, pero aquí hay algo que debo comentar para mover un poco las cosas en estos rumbos. Con el surgimiento de Azteca 7 hace más de 10 años (que en cuyos inicios las cápsulas se veían mas hechizas que todo lo que se ha llegado a grabar en el estudio de TV de alguna universidad) llegaron algunas series las cuales capturaron a muchas personas. Unas bastante viejas como Saved by the bell (que, como dato curioso, trivial o cagado es que Dustin Diamond, también conocido como Screech, perdió un video suyo donde aparecía con dos mujeres, llegando a hacer cerdadas como un Dirty Sanchez) y otras no tan viejas como
La historia era sencilla y predecible, pero entretenida (además que en esos tiempos Fran Drescher estaba bastante bien si ignoramos su puta voz nasal). De ésta serie hasta nos llegó la película, a pesar de ser una variante de la misma pendejada.
Bien, ahora que he dado un poco de antecedentes de este programa, empezaré por echarle la respectiva montaña de mierda al nuevo proyecto de TV Azteca. Previo a la salida de las “series originales” de Televisa, TV Azteca había sacado su versión superpitera de Desperate Housewives (que ni el nombre recuerdo, sinceramente). En cuanto a series americanas se refiere, TV Azteca tenía buenas cartas para competir como Lost, Bones y Grey’s Anatomy (aunque ésta última sea más pinche cursi y estúpida que un mojón de Osito Cariñosito bañado en maple y cajeta con estrellitas de dulce). En su intento de competir con pendejadas como El Pantera o ¿Ahora qué hago? del coco de Adal Ramones -que por más que lo intente NUNCA hará algo que se le compare a Saturday Night Live, por culero que esté actualmente- TV Azteca ni siquiera se molestó por disfrazar lo que se iba a piratear. ¿Cuál fue la gran decisión de Ricardo Salinas y los ejecutivos de TV Azteca? Si, hacer un pinche remake mexicano de
Me enteré de ésta mentada visual por medio de un promo que apareció mientras veía un capitulo de Los Simpson. La sorpresa fue tremenda, no podía creer que alguien se hubiese visto tan pendejo como para invertir en soberana mamada. ¿Porqué chingada madre no se ahorraron ese dinero o lo invirtieron en otro proyecto simplemente reiniciando la transmisión de la serie original?
A este anuncio le siguió que me topara con una entrevista a Lisset, la actriz que será
En la versión original, La familia Sheffield vivía en lo que es conocido como el Upper East Side de Nueva York, zona donde viven las personas con enormes fortunas y
Otro ejemplo que dieron en lo que se refiere a adaptación es que aquí en lugar de “no poder salir de la casa por tráfico” lo cambiaron a “no poder salir de la casa por manifestaciones”. No me chinguen, ¿Eso es en verdad necesario? Si mal no recuerdo ya toda la ciudad y zona metropolitana se ponen hasta la madre de tráfico a diario, en especial la zona donde ubican la casa de los Sheffield en la versión mexicana.
Habrá quien quiera verse sabio y me diga “Bueno, ¿Al menos le has dado una oportunidad al programa?”, la respuesta, obviamente, es SÍ. Una regla de oro para echar caca es ver con detenimiento lo que vas a atacar para reforzar tus fundamentos. La semana pasada sintonicé Azteca 7 para ver ese pinche desastre. Solo puedo decir que fue peor que tener a un mandril fontanero destapando un retrete en pleno baño de
¡Las pinches risas grabadas suenan más falsas que las que ponen en el puto Chavo del 8 o en la pirujienta Familia Peluche! ¡Los chistes están tan jodidamente sosos que hacen que
Para finalizar y tomando en cuenta la posibilidad de que algún lector esté con la idea de “tienen su mérito por aventarse el remake de algo exitoso”, le invito a visitar el siguiente link en el cual verá que, además de no saber hacer adaptaciones, TV Azteca tomó una idea que ya se ha hecho un madral de veces alrededor del mundo.
No olviden comentar al respecto.
The Walrus
En México siempre se ha tenido el gusto por ver series de televisión. Desde series como Bonanza, Combate o Get Smart (Superagente 86) que veían nuestros padres hasta Lost, Dr. House o 24 que vemos hoy en día. Con la llegada del formato DVD hemos tenido la oportunidad de disfrutar de una mayor variedad de series y de que éstas tengan un mayor alcance ya que dicho formato brinda la posibilidad de no esperar cada semana por un episodio nuevo o de contar obligatoriamente con un sistema de televisión de paga para disfrutar de una serie en particular.
Con esto, el consumo de series televisivas norteamericanas ha aumentado, cosa que las televisoras nacionales apenas han notado. Su primer reacción fue bastante acertada: incrementar el número de series en horario estelar, entre ellas series recientes como Héroes y realizar en los fines de semana maratones para la gente que se haya perdido algún episodio o para el que desee empezar a verlas.
Al ver que estas estrategias estaban funcionando, Televisa y TV Azteca decidieron hacer series “originales”… fue ahí cuando todo valió chichi de gallina.
TV Azteca y Televisa decidieron hacer sus versiones de Esposas Desesperadas (aunque aseguraban que no era la intención) siendo ambas versiones una vomitada de perro afuera de una carnicería. La versión de Televisa apareció junto con un bloque de “series originales”. La que supuestamente tiene mayor éxito es una pendejada con patas llamada El Pantera.
Esta serie está basada en unas historietas que formaron parte del boom de los “Sensacionales de…”, donde el protagonista estaba hecho con el molde de todos los protagónicos de ese tipo de historietas: moreno, supermamado, malencarado, típico macho mexicano… pero les valió una verdadera chingada a los realizadores. ¿Cómo chingados quieren que crea que el tal Pantera pasó años en la cárcel siendo la perra de varios presos y pasándosela del carajo cuando al escaparse parece que ha estado encerrado en un puto spa de pinches metrosexuales? Ok, ya se, las chicas que ven ésta serie dirán “a mi me vale madres eso, el guey está bien cuero”, pero si lo que desea Televisa es hacer una serie de calidad, con continuidad y buen presupuesto… sinceramente la están cagando.
Al llegar el Pantera a su casa la colonia podría llamarse “Colonia del Cliché del Cine Mexicano Contemporáneo”. Vemos distribuidos en menos de
Al guey obviamente lo rodean de mujeres atractivas y le temen en las calles porque “es todo un macho”, pero no te puedes creer semejante pendejada cuando notas que el pinche Pantera se ve más pinche femenino que ellas.
“Ah, pero llegan a decir groserías, eso le da realismo”, dirán algunos. ¿Cuál pinche realismo existe en groserías que censuran como si se tratase de una película de Rafael Inclán y el Flaco Ibáñez por Galavisión un domingo a las 5 de la tarde? Al pendejazo de Adal Ramones le dejaban decir las que se le antojaran en el mismo horario, a Brozo igual le dejan soltar las que quiera, entonces… ¿Para qué cagarse afuera de la bacinica?
Sin duda esta serie es peor que chorrillo de ganso en plena Feria del Mole, tiene más coherencia e historia ver a un franelero por media hora en cualquier estacionamiento. Esta pendejada hace que “El Show de Capulina” se parezca a X-Files o Twin Peaks.